España: Desarrolladores y aplicaciones móviles

Poco más puedo añadir al artículo de Miguel Ángel sobre Alberto García Hierro, un ingeniero técnico asturiano, que en sus ratos libre desarrolló la primera aplicación iPhone de Google Buzz, un intento de Google de integrar un componente social a su plataforma de correo electrónico Gmail y que no ha dejado indiferente a nadie.
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España, desarrolladores y aplicaciones móviles

España, desarrolladores y aplicaciones móviles

Poco más puedo añadir al artículo de Miguel Ángel sobre Alberto García Hierro, un Ingeniero Técnico asturiano, que en sus ratos libre desarrolló la primera aplicación iPhone de Google Buzz, un intento de Google de integrar un componente social a su plataforma de correo electrónico Gmail y que no ha dejado indiferente a nadie.

Aunque lo que realmente me gustaría señalar es el papel de un gran número de programadores profesionales e incluso aficionados, que al no encontrar la oportunidad para desarrollar sus conocimientos o poner en práctica sus ideas en una empresa lo hacen por su cuenta, robando tiempo a la noche o a esos cada vez más cortos fines de semana.

En los últimos 15 años he conocido muchos casos como el de Alberto. Son pocos los que consiguen salir adelante por su cuenta. La gran mayoría abandonan, vencidos generalmente por la indiferencia del mercado. Desde mi punto de vista ésta es una perdida que no nos la podemos permitir. En España hay mucho talento para las tecnologías, por no hablar de ideas y motivación, sin embargo las empresas, universidades y sobre todo las Administraciones Públicas son ciegos ante, lo que en definitiva es, una gran fuente de innovación, desarrollo y riqueza para cualquier país.

Ahora con Internet, al igual que sucedió, hace unos años, con los músicos y  MySpace u otras iniciativas online similares, los desarrolladores tienen en las tiendas de aplicaciones móviles (en el caso que nos toca) una herramienta poderosa para darse a conocer, colocar sus productos en un mercado global y tener unos ingresos extraordinarios, que en algunos casos llegan a ser auténticas fortunas.

Sin embargo con este modelo, los que ignoraron a estos programadores salen perdiendo. Las empresas, las universidades y las Administraciones Públicas siguen sin aprovechar este talento, que insisto en que es un valor desperdiciado, porque estos “players” podrían actuar como potenciadores y amplificadores de este talento y sin duda ayudar a que lleguen más lejos, no sólo en beneficio individual, sino también en beneficio de toda la industria tecnológica española.

Uno de los ejemplo que más me gustan de empresas que aprovechan el talento, ya se que no voy a ser original, es Google. Como parte de su filosofía de trabajo, Google permite a sus ingenieros que dediquen el 20 por ciento de su tiempo, esto es un día a la semana, a proyectos personales que no necesariamente estén relacionados con sus tareas asignadas o habituales. Nada más y nada menos que un día a la semana para llevar a la práctica sus ideas, sus proyectos con todos los recursos necesarios para ello. De esta iniciativa han surgido muchos servicios de Google y muchas otras empresas creadas por ex-empleados y financiadas por Google.

Sólo me queda dar mi enhorabuena a Alberto por su aplicación Buzzie, que no es la primera que comercializa, pero si la primera de pago. Espero que Alberto consiga todo el éxito que se merece por su trabajo, que los medios difundamos el esfuerzo y trabajo de estos profesionales y que las empresas abran los ojos y detecten este talento, lo incorporen a sus estructuras de negocio y pongan todos los medios necesarios para que desarrollen sus ideas.

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